La calcedonia, la piedra de la justicia

Los minerales, al igual que las plantas , el agua, el aire y los animales forman parte de la naturaleza, de nuestro entorno, y tienen propiedades que nos pueden beneficiar. A nadie le cuesta entender que los imanes son minerales y tienen la propiedad de imantar y eso puede afectar a nuestro cuerpo, en positivo en casos de terapias de rehabilitación, o en negativo si tenemos un marcapasos. Pero otros minerales tienen propiedades mucho menos tangibles, aunque no menos importantes. Desde la inquisición estas propiedades dejaron de explorarse y sólo hace unos pocos años los científicos vuelven a dar cabida a estos estudios.  Si bien es cierto que la superstición y la superchería sigue rondado a los minerales quitándoles credibilidad a sus efectos.  Dicho esto, creer amigos lo que queráis, pero seguir admirando su belleza.
Hoy os presento la Calcedonia, el cambio que hay de estar pulida a no estarlo es impresionante, aunque me fascina en ambos estados.
Físicamente la calcedonia es una variedad microcristalina del dióxido de silicio. Se forma en cavidades de roca de diferente tipo, especialmente lavas. Los yacimientos más importantes se hallan en Galicia, Aragón, Marruecos, Brasil, Uruguay, EE.UU. La estructura fibrosa da a la calcedonia su dureza y la hace ideal para la talla. Su nombre procede de Calchedon, antigua ciudad de Bitina en Asia Menor.
Propiedades físicas del mineral:
Fórmula: SiO2
Dureza: 6 a 7
Densidad: 2,6

Los tibetanos la veneraban como símbolo de la flor de loto. En otras culturas fue trabajada en joyería artística o usada como amuleto. Los druidas estaban convencidos de que era el remedio más adecuado para alejar a los espíritus demoníacos.
Sabemos que en la Edad Media le daban este nombre a una piedra amarillenta pero ignoramos si era el mismo material. Se utilizaba para aliviar los problemas odontológicos, una vez molida y mezclada con hidromiel. Asimismo, junto con cera de abeja, se fabricaban cataplasmas para bajar la fiebre.

Es una variedad del cuarzo pero la unión de otros componentes le da tonos diferentes. Es un mineral formado por una variedad de sílice microcristalina, a menudo translúcida y que, por lo general, toma un veteado de colores vivos muy vistosos. Su estructura es fibrosa
con fractura desigual. Frecuentemente presenta aspecto lechoso o turbio. Sus colores y dibujos causan preciosos efectos que en ocasiones se cotizan muy bien a nivel comercial. De hecho, no es una piedra única sino una gran familia, en que se incluyen ágatas, cornalinas, heliótropos, sardos, ónices, sardónices, crisopasas, plasmas y práseos.

Su sistema cristalino es romboédrico y su génesis deriva de la sedimentación o de las erupciones volcánicas. Se puede obtener en filones en rocas del tipo metamórfico, nódulos en forma de riñón o estalactitas y/o estalagmitas formadas en cuevas. La calcedonia común se presenta, a veces, con agua en su interior procedente de la evaporación de las corrientes subterráneas.

Los colores de esta piedra abarcan toda la gama del azul hasta el gris. Comúnmente la encontramos de color azul grisáceo claro o un celeste muy blanquecino.
La calcedonia es conocida como la piedra del amor maternal. Se le asocian la caridad, la generosidad, el altruismo, la preocupación por los otros. Algunos afirman que tiene la cualidad de aumentar la secreción de leche de las glándulas mamarias. En Italia, las madres la suelen usar por ese motivo.

Es una piedra que aporta serenidad y por ello es apropiada para las personas que trabajan en circunstancias peligrosas. Esa tranquilidad que emana es muy acertada para las personas impulsivas y los niños hiperactivos.

Estimula la creatividad y la imaginación. Para las depresiones, la falta de energía, y la melancolía es muy indicada (en general, para todas las enfermedades mentales). Absorbe las energías negativas y da facilidad de palabra, coraje para avanzar y para hacernos oír. Ahuyenta las angustias y las ansiedades de nuestro entorno. Despeja la mente en los momentos en que no encontramos salida a nuestros problemas. También se usa para alejar los ataques psíquicos y la magia negra.

Nos infunde la energía necesaria para que la verdad surja de nosotros por medio de la palabra y fortalece nuestra voz. Por ello y por su color azul se la relaciona con el chakra laríngeo.

A las personas que se suelen expresar con ira, las calma y las ayuda a expresarse correctamente. También es sedante para los niños que suelen padecer de insomnio. Aleja las pesadillas, las visiones nocturnas y el temor a la oscuridad

Se usa como febrífugo y anticonvulsivo. Así pues, es muy indicada para la epilepsia.

Activa la disolución de cálculos renales. Es recomendable para la arteriosclerosis y cuando tenemos ácido láctico en los músculos (calambres). Ayuda a recuperarse de enfermedades crónicas y es un buen amuleto para que las intervenciones quirúrgicas se desarrollen con éxito.

Se la ha relacionado siempre con la justicia. Trasmite suerte en los pleitos y ayuda a ganar procesos y causas. En el Renacimiento era común esculpir en las calcedonias, una figura de un hombre con la mano derecha en alto para dar suerte en los asuntos judiciales. Se decía que daba tranquilidad, seguridad y salud.

En temas políticos, ayuda al que la lleva, sobre todo en tiempos muy agitados.

Vinculada a los viajes, es conocida por ser un buen amuleto de protección en este apartado. Muchas personas suelen dejar una calcedonia en su maleta afín de asegurarse el éxito, el bienestar y la suerte durante sus trayectos. Evita las caídas y los tropiezos.

Abre, estimula y fortalece el chakra del entrecejo. Por consiguiente da luz y clarividencia. Excelente para las personas que trabajan con el Tarot, etc.

Es la piedra de Sagitario pero beneficia asimismo a Piscis, Escorpio, Libra, Virgo, Cáncer y Aries.

Si queremos vencer nuestras inseguridades o nuestra timidez, podemos colgarnos del cuello una calcedonia engarzada.

Si padecemos de intranquilidad o nos encontramos depresivos, colocaremos una calcedonia durante diez minutos diarios en el entrecejo. Nos mantendremos recostados
.

Si tenemos problemas de timidez o no somos capaces de expresarnos con claridad, nos pondremos una calcedonia durante diez minutos diarios en la garganta. Nos mantendremos acostados y en estado de relajación. Será una ayuda, asimismo, para poder perdonar a los que nos rodean y a nosotr@s mismos.

Para que seamos más 
agradecidos con lo que nos depara la vida, nuestro amor fluya y estimulemos nuestra comprensión, colocaremos una calcedonia, unos diez minutos diarios, en el centro del pecho a la altura del corazón, acostados y en estado de relajación.

En la Wicca está relacionada con el elemento aire, que es el encargado del pensamiento y la palabra. Agudiza nuestra mente, aumenta nuestra creatividad, nos aconseja e inspira.***Bibliografía:
-“Diccionario Tikal de las piedras que curan” de José Alcaráz
-“La magia de los cristales” de Robert Garret.