¿Crisis existencial o visión más amplia de lo que me rodea?

Este verano está siendo ...intenso. Creo que esa es la palabra. La evolución es un proceso lento y a veces tiene desencadenantes que hacen que todo se acelere. Creo que eso me está pasando a mi. Poco a poco he ido evolucionado hacia lo natural, disfruto cada vez más de las visitas al campo, los productos naturales, hacer mi propio jabón y confeccionar y arreglar la ropa. Cada vez me gusta menos ir de compras, y ver cómo se compra de manera exagerada y desmedida me causa tristeza.
Disfruto viendo a mis hijos jugar con la tierra y pasarse horas entretenidos echando piedras al agua o jugando con un trozo de madera carbonizada a modo de tiza.

Y es que esta imagen tomada de ecologistas en acción muestra perfectamente mi proceso de cambio.
El desencadenante creo que han sido mis hijos. Los niños siempre nos enseñan. Observarles es aprender.
Ver como no necesitan nada mas que cariño y unos palos para ser felices.
Me siento y pienso que quiero vivir en un entorno más natural, comer comida de verdad y no llena de conservantes y colorantes. Me digo a mi misma que quiero una vida donde sea coherente con lo que pienso en todo lo que hago, en cómo compro, cómo vivo, cómo trabajo. Y me pongo a darle vueltas a cómo lograrlo.

Pero de repente, dando vueltas a esta idea bajo de mi nube y me estampo contra el suelo. Así de morros, sin mas.
Y es que mi idea es tan bella como utopica.
Quiero vivir en un sitio donde pueda tener un pequeño huerto, lugar donde respirar aire fresco y no contaminado. Pero también quiero que mis hijos tengan los servicios médicos cerca por si hay alguna urgencia.
Quiero contaminar lo menos posible, pero si me voy a un pueblo tengo que depender del coche, porque ya me contareis  a que nos dedicamos dos universitarios urbanitas en el campo, cuando lo más cerca que hemos estado de un tractor es cuando lo vemos pasar por la carretera, sin contar que estos pueblos no suelen tener colegio y es necesario desplazarse para llevar a los niños al cole.

Así que uno piensa, bueno pues me voy a un pueblo pequeño, que no este muy lejos de la ciudad, y pongo un negocio allí, pero me vuelvo a dar de morros con la realidad. Si tengo que pagar autonomos, comprarme o alquilar allí una casa con un local, acondicionarlo, pagar mil impuestos... y todo esto en un pueblo de 200 habitantes ¿eso puede ser rentable? uff, dificil me parece.

Así que una termina desanimada, asqueada de coger las etiquetas de todos los alimentos y ver que están llenos de colorantes y conservantes, y los que no lo están vienen en bandejas plásticas y además con mil capas de cartón y papel.
Y pienso que seguiré viviendo intentando hacer las cosas lo mejor posible, contaminar menos y necesitando menos para vivir mejor. Y tal vez consiga dar con la clave para conseguir ser coherente en todas mis acciones con un mundo mas sostenible. Pero de momento no lo  consigo, hoy me siento un granito de arena muy pequeño buscando el equilibrio entre comodidad, viabilidad y sostenibilidad.

Bueno, tras el pequeño desahogo, seguimos a otra cosa.

4 comentarios:

troy dijo...

una reflexión muy acertada!! espero que encuentras tu equilibrio pronto... mientras.. hay que seguir contribuyendo al cambio con lo que podamos!! bss ^^

Asun dijo...

Si lo piensas y lo sientes ya estás actuando.
Un saludo e increíble post.

Las manualidades de Graciela dijo...

Hola Nubeh, querida amiga, totalmente de acuerdo en todo lo que decis, pero lamentablemente vivimos en un mundo revolucionado por el hombre, lo cibernético y lo nada natural. Es muy buena tu historia de vida, un proyecto que quizas no sea dificil de acariciar y poner en práctica, pero hay que estar muy preparado para que el resultado sea lo ideal. Amiga si yo fuera vos y tuviera las posibilidades económica para realizarlo lo pondría en práctica. Me gusta lo natural, me gusta la naturaleza,estoy en total desacuerdo con la comida chatarra es por eso que toda mi vida cocine, trato en lo posible que todo lo que entra al estómago sea casero , en cuanto a lo que decis de las compras es cierto el que tiene y puede suerte para ellos, pero yo toda mi vida tube que ahorrar porque nunca me daban los costos, así que a mis hijas les cosia, les tejia. les hacia muchos juguetes y como mi papá era carpintero siempre tenían sus juguetes echos en casa, amiga yo ahorre toda mi vida. Pero tambien reconozco que alguna vez me gustaría que me sirvan, comprar cosas caras etc etc. Nubeh VIVI la vida lo mejor que se pueda, pero siempre buscando lo sano sin perjudicar a nadie, ni al medioambiente, ni a la salud, el bolsillo ya es criterio de cada uno como cuidarlo. Amiga me encanto tu reflexión Desde SALTA, ARGENTINA un beso GRACIELA

Gabriela Abril dijo...

Uff, un post lleno de verdades. Coincido con todo lo que dices, me considero bastante menos concienciada que tú, es decir, muchas me cuesta poner en práctica las conductas y los comportamientos necesarios para intentar hacer esto un poco más habitable, pero tb me he hecho esas reflexiones sobre una vida más libre y más natural en definitiva, y he llegado a la conclusión de que sigo necesitando la ciudad porque tengo un trabajo que me permite seguir haciendo rodar la maquinaria que en realidad me gustaría parar, pero a la otra opción no le veo futuro. Y luego está el tema de los niños, yo aún no tengo, pero tengo ganas de tener un pequeño que tenga todos los recursos a su alcance, sanidad, educaciónm cultura... y no solo por los hijos, pienso en el futuro cuandos seamos mayores y tb quiero contar con buenos servicios... en fin... que iremos haciendo lo que se pueda :D
besos